El Tribunal de Milán declaró disuelto el matrimonio y rechazó los pedidos de la empresaria por 250.000 euros mensuales durante la separación y otros 100.000 euros como pensión de divorcio. Sin embargo, no responsabilizó a Wanda por la ruptura ni resolvió la disputa por la custodia y la residencia de las hijas, que quedó fuera de la jurisdicción italiana.
La disputa judicial entre Wanda Nara y Mauro Icardi sumó una resolución clave con el fallo del Tribunal de Milán, que declaró oficialmente disuelto el matrimonio celebrado el 27 de mayo de 2014 en San Isidro, provincia de Buenos Aires.
La sentencia rechazó los principales reclamos económicos de la conductora y determinó que deberá afrontar dos tercios de las costas del proceso. Sin embargo, el resultado no representó una victoria absoluta para el futbolista: los jueces tampoco le atribuyeron a su expareja la responsabilidad por la ruptura ni le concedieron la guarda exclusiva de sus hijas.
Los reclamos económicos que fueron rechazados
Uno de los puntos centrales fue el pedido de 250.000 euros mensuales que Wanda había solicitado como manutención durante la separación. El Tribunal consideró que no correspondía otorgarle esa suma debido a sus ingresos, su patrimonio y su capacidad para desarrollar actividades profesionales.
Los magistrados analizaron las declaraciones de ingresos de la empresaria, sus trabajos en televisión, publicidad y negocios, además de sus inversiones y propiedades. Según la sentencia, esos elementos demostraban que contaba con recursos propios para sostenerse económicamente.
También rechazaron la solicitud de una pensión de divorcio de 100.000 euros mensuales. Para tomar esa decisión, evaluaron si existía un desequilibrio económico entre ambos y si Wanda había sacrificado su carrera profesional durante el matrimonio para dedicarse a la familia. El Tribunal concluyó que ese supuesto sacrificio no había sido probado.
El patrimonio de Wanda, bajo análisis judicial
La resolución incluyó un análisis de los bienes y las actividades comerciales de la conductora, así como de World Marketing Football S.r.l., la sociedad de la que figura como única socia y administradora.
Entre los activos mencionados aparecen inversiones financieras, propiedades en Argentina e inmuebles en Italia. Los jueces también tuvieron en cuenta los ingresos que Wanda habría obtenido por alquileres y otras actividades comerciales.
Además, el fallo examinó un acuerdo patrimonial de noviembre de 2021, mediante el cual Icardi transfirió a su entonces esposa su participación en varios inmuebles. La validez de esa operación continúa en discusión en otro expediente judicial en Milán.
La Justicia no responsabilizó a Wanda por la ruptura
Otro de los planteos de Icardi era que se atribuyera a Wanda la responsabilidad por el final del matrimonio. El futbolista había señalado presuntos incumplimientos del deber de fidelidad y cuestionado la exposición pública de la relación de su expareja con el cantante L-Gante.
Sin embargo, el Tribunal rechazó ese pedido al considerar que no había pruebas suficientes para responsabilizar a la empresaria por la separación.
Los jueces también analizaron las acusaciones cruzadas sobre supuestas infidelidades y concluyeron que las publicaciones de medios de espectáculos aportadas al expediente no alcanzaban para demostrar esas relaciones ni para establecer que hubieran provocado la ruptura.
La custodia de las hijas quedó fuera del fallo
La sentencia no resolvió quién tendrá la custodia de las dos hijas de la expareja ni dónde deberán vivir. El Tribunal de Milán declaró que la Justicia italiana no tiene jurisdicción para decidir sobre la guarda, la residencia y los alimentos de las menores.
Icardi había solicitado que las niñas residieran con él en Estambul y que los encuentros con su madre se realizaran bajo determinadas condiciones. Wanda, por su parte, había pedido una guarda compartida y que las hijas vivieran principalmente con ella.
Ninguna de esas solicitudes fue resuelta en cuanto al fondo. La sentencia tampoco ordenó que las niñas regresaran a Turquía. Las cuestiones vinculadas con su residencia y responsabilidad parental deberán continuar tramitándose ante las jurisdicciones correspondientes, en el marco de los procedimientos que siguen abiertos.
Wanda deberá pagar dos tercios de las costas
Debido al rechazo de sus reclamos económicos, la empresaria fue condenada a afrontar dos tercios de las costas judiciales, fijadas en 5.200 euros, más gastos generales, impuestos y aportes previstos por la legislación italiana. El tercio restante fue compensado entre las partes.
No obstante, el Tribunal rechazó el pedido de Icardi para que Wanda recibiera una sanción económica adicional por supuesta mala fe durante el proceso.
La sentencia puede ejecutarse de inmediato, aunque la inscripción oficial del divorcio en el Registro Civil deberá esperar a que la decisión quede firme.
Un divorcio resuelto, pero con otros conflictos pendientes
El fallo puso fin al matrimonio en Italia y definió los principales reclamos económicos de la expareja, pero no cerró todas las disputas judiciales.
Mientras Icardi obtuvo el rechazo de las dos prestaciones económicas que reclamaba Wanda, no consiguió que se responsabilizara a la empresaria por la ruptura ni que se resolviera a su favor la cuestión de la custodia en este expediente.
Por eso, aunque la sentencia favoreció al futbolista en el aspecto económico, el conflicto por las hijas y otras controversias patrimoniales continúan abiertos.
