La Justicia santiagueña dictó la prisión preventiva para la acusada, mientras se intenta esclarecer un episodio.
Todo se desencadenó la noche del 5 de febrero, cerca de las 23:50, en la intersección de la Avenida Belgrano y Mariano Moreno, en la zona conocida como el Parque Pulgarcito. De acuerdo con la denuncia radicada por la mamá de la beba, una discusión familiar escaló de manera incontrolable hasta que la imputada tomó un ladrillo y lo arrojó con fuerza.
La piedra impactó de lleno en la cabeza de la beba, que en ese momento estaba en brazos de su hermano, también menor de edad, quien del impacto perdió el conocimiento y sufrió convulsiones.
Además, se sospecha que, en medio del conflicto, la acusada utilizó su teléfono celular para filmar la escena en lugar de socorrer a la menor herida.
Internación
La beba fue trasladada de urgencia al CIS Termas, donde los médicos confirmaron que tenía una fractura de cráneo que obligaba a una derivación de mayor complejidad. Su madre decidió finalmente llevarla al Hospital del Niño Jesús en Tucumán.
La captura de la sospechosa se produjo durante la madrugada del domingo en el Playón Kori Killa, donde se desarrollaba la Fiesta de la Cerveza Artesanal. Efectivos policiales que realizaban tareas de vigilancia en el predio del Parque Güemes identificaron a la joven, sobre quien ya pesaba un pedido de captura vigente. Tras ser arrestada, la mujer fue trasladada a la Comisaría de la Mujer y la Familia N° 6 y finalmente alojada en la Alcaidía Zona Sur, por disposición del fiscal Rafael Zanni.
Al momento de ser identificada, declaró tener instrucción terciaria completa y desempeñarse como docente de educación especial. En la audiencia de imputación, el fiscal Zanni le atribuyó el delito de lesiones graves y solicitó que continúe privada de su libertad dada la gravedad del hecho.
El Juzgado de Control y Garantías, a cargo del juez Diego Vittar, hizo lugar al pedido del Ministerio Público Fiscal y estableció un plazo de detención de 15 días. Durante este tiempo, se espera que se realicen las pericias técnicas y se tomen declaraciones testimoniales para reconstruir minuciosamente la secuencia de los hechos en un contexto de violencia familiar que careció de todo resguardo hacia la niña.
Por su parte, la defensa de la docente intentó morigerar su situación procesal argumentando que la joven no estaba en condiciones físicas de haber cometido la agresión. Según su versión, habría atravesado una supuesta cirugía en una de sus manos que le impedía actuar con tal violencia. Para intentar sostener esta coartada, los abogados aportaron fotografías, aunque el fiscal remarcó que todavía no se presentó documentación médica oficial ni precisiones sobre la fecha de la intervención quirúrgica.