Usuarios denunciaron que las gafas inteligentes registraron conversaciones y generaron transcripciones sin que se pronunciara el comando “Hey Meta”. La empresa reconoció el problema y aseguró que ya fue solucionado, aunque no informó cuántos dispositivos resultaron afectados ni explicó la causa técnica.
Algunos usuarios de los lentes inteligentes Ray-Ban Meta detectaron que sus dispositivos grababan conversaciones cotidianas sin que hubieran solicitado la activación del asistente de inteligencia artificial.
Uno de los casos fue difundido en foros de Internet por un usuario que aseguró haber experimentado el problema con tres pares de gafas, correspondientes a modelos de segunda y tercera generación. Según su relato, las grabaciones y sus respectivas transcripciones aparecieron en el historial de conversaciones de la aplicación Meta AI, incluso con la opción para responder sin pronunciar “Hey Meta” desactivada.
El usuario también señaló que la luz indicadora de las gafas se encendía durante conversaciones normales. Aunque relacionó el comportamiento con una actualización reciente del sistema, la compañía no confirmó que esa fuera la causa.
Meta reconoció el error y aseguró que lo corrigió
Tras las consultas sobre el incidente, Meta confirmó que el problema había sido resuelto. La empresa indicó que los usuarios pueden administrar, revisar y eliminar los registros de voz de sus interacciones con Meta AI desde la configuración de la aplicación.
Sin embargo, no precisó qué versión del software estuvo involucrada, cuántos dispositivos fueron afectados ni qué ocurrió con los audios capturados durante las activaciones involuntarias.
El episodio vuelve a poner el foco sobre la privacidad de los dispositivos portátiles equipados con inteligencia artificial, especialmente aquellos que incorporan micrófonos y cámaras en accesorios de uso cotidiano.
Qué sucede con las grabaciones y las transcripciones
Las políticas de almacenamiento de Meta varían según la región. De acuerdo con la información publicada sobre sus normas de privacidad, en Estados Unidos las grabaciones y transcripciones de voz de estos dispositivos se almacenan de manera predeterminada para contribuir al desarrollo y la mejora de sus productos.
En ese mercado, los registros pueden conservarse durante un máximo de un año, mientras que las activaciones identificadas como involuntarias —denominadas “falsos despertares”— se eliminan dentro de los 90 días posteriores a su detección.
En el Reino Unido, en cambio, existe la posibilidad de elegir si se almacenan las grabaciones de voz, sin que esa decisión impida utilizar el asistente de Meta AI.
La información disponible no permite determinar cómo fueron clasificadas las conversaciones capturadas durante el fallo ni cuánto tiempo permanecerán almacenadas.
La privacidad, en el centro del debate
El incidente se suma a las discusiones sobre las garantías de privacidad de las gafas inteligentes. Aunque estos dispositivos cuentan con indicadores luminosos para advertir cuándo se está capturando contenido, el caso demuestra que también pueden surgir problemas relacionados con la activación del sistema de voz.
Por el momento, Meta sostiene que el error fue corregido, pero no dio detalles sobre su origen ni aclaró qué medidas adoptó respecto de las grabaciones generadas durante el período en que estuvo activo.
