Cada 26 de agosto se conmemora el Día Internacional de la Lucha contra el Dengue, una enfermedad que dejó de estar limitada a las regiones tropicales. El cambio climático, la urbanización y la movilidad humana favorecieron la expansión de los mosquitos transmisores hacia zonas donde antes no circulaban.
Una enfermedad que amplió sus fronteras
El 26 de agosto se conmemora el Día Internacional de la Lucha contra el Dengue, una fecha impulsada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) para concientizar sobre una enfermedad que afecta actualmente a casi la mitad de la población mundial.
El dengue es transmitido principalmente por el mosquito Aedes aegypti y también por el Aedes albopictus. Según los CDC de Estados Unidos, alrededor de 4.000 millones de personas viven en zonas donde existe riesgo de contagio. Además, un estudio publicado en Nature Communications estimó que 5.660 millones de personas habitaban áreas ambientalmente aptas para la transmisión de dengue, chikungunya y Zika.
Entre los factores que favorecieron esta expansión se encuentran el calentamiento global, la urbanización acelerada y el aumento de la movilidad humana.
Menos casos en las Américas, pero persisten las alertas
Durante 2026, la Región de las Américas registra una menor actividad que durante el mismo período de 2025. De acuerdo con la Organización Panamericana de la Salud (OPS), hasta la semana epidemiológica 29 se habían reportado 1.470.237 casos sospechosos, con una incidencia acumulada de 142 casos cada 100.000 habitantes.
La cifra representa una reducción del 60% respecto de 2025 y del 66% frente al promedio de los últimos cinco años. Entre las causas posibles se encuentran la inmunidad adquirida después de las grandes epidemias de 2023 y 2024, una menor cantidad de lluvias en algunas zonas y la circulación de serotipos frente a los cuales parte de la población ya posee defensas.
El descenso, sin embargo, no es uniforme. Costa Rica, Honduras, El Salvador y Ecuador registraron incrementos recientes en sus casos, mientras que la OPS también reportó 68 casos de dengue grave y nueve fallecimientos en la semana epidemiológica analizada.
Además, cuatro serotipos del virus —DENV-1, DENV-2, DENV-3 y DENV-4— circulan simultáneamente en Panamá, Brasil, Venezuela y México. Una infección genera inmunidad frente al serotipo que la provoca, pero no frente a los demás, y una segunda infección con otro serotipo puede aumentar el riesgo de dengue grave.
El avance del dengue a nuevas regiones
A nivel mundial, la OMS señala que el dengue es una de las enfermedades transmisibles que más rápidamente se expandió. Los casos notificados pasaron de 505.430 en 2000 a 14,6 millones en 2024, año que marcó un récord histórico, con más de 12.000 muertes.
Asia concentra aproximadamente el 75% de la carga mundial, seguida por América Latina y África. En 2026, Sri Lanka registró más de 82.000 casos hasta julio, mientras que Camboya superó los 28.000, según datos del Centro Europeo para la Prevención y el Control de Enfermedades (ECDC).
La expansión también alcanzó Europa. En 2024 hubo transmisión local en Francia, Italia y España, mientras que Francia volvió a reportar un caso de transmisión local durante 2026.
Cómo influyen el clima y las ciudades
El mosquito Aedes aegypti necesita determinadas condiciones para desarrollarse: temperaturas de aproximadamente 20 °C a 30 °C, humedad y agua estancada. Cuando una hembra pica a una persona infectada, el virus se replica dentro del mosquito y, en condiciones favorables, puede quedar en condiciones de transmitirlo entre 8 y 12 días después.
.El aumento de las temperaturas puede ampliar las zonas donde el mosquito consigue sobrevivir y reproducirse. A esto se suma la urbanización sin infraestructura adecuada, que favorece la existencia de recipientes con agua acumulada, alta densidad poblacional y dificultades para mantener una vigilancia sanitaria efectiva.
Un estudio realizado por Frontiers in Epidemiology en Maryland, Estados Unidos, registró un incremento de los casos de dengue entre 2014 y 2024 y estimó que el aumento de la temperatura explicó el 51% del crecimiento observado.
Cómo reducir el riesgo de contagio
Ante la ausencia de un tratamiento específico contra el dengue, la prevención continúa siendo la principal herramienta. Las recomendaciones incluyen utilizar ropa que cubra la mayor parte del cuerpo, colocar mosquiteros en puertas y ventanas y aplicar repelentes que contengan componentes como DEET o icaridina.
También es fundamental eliminar los lugares donde el mosquito puede reproducirse: vaciar recipientes con agua estancada, limpiar canaletas, mantener tapados los depósitos de agua y desechar objetos que puedan acumular agua de lluvia.
El Aedes aegypti tiene actividad principalmente durante el día, por lo que las medidas de protección deben mantenerse también durante las horas diurnas.
En caso de contraer la enfermedad, la OMS recomienda reposo, hidratación y paracetamol para aliviar los síntomas. La aspirina y el ibuprofeno deben evitarse, debido a que pueden aumentar el riesgo de hemorragias.
