Viernes 30 de Enero de 2026







 26/01/2026 - DEPORTES
Riestra en su debut, perdió ante Boca por el Torneo Apertura

El Xeneize se impuso por 1-0 sobre el Malevo en La Bombonera gracias a un cabezazo de Lautaro Di Lollo en la priemra fecha de la Zona A.



Ya es sabido, que Boca puede. Puede y debe, porque tiene con qué. Pero lo que le pasa es que le cuesta, y mucho, traducir dominio y recursos en variantes y -sobre todo- gol. Parece, sí, una lectura simple de un equipo impotente, un rótulo que muchas veces le pudo haber cabido en el pasado reciente y que es difícil que cambie. Porque en Boca no cambió nada con el nuevo año. Y se nota, a pesar de haber empezado este 2026 con el justo y merecido 1-0 a Riestra.




Si es o no un buen equipo es relativo, porque eso tal vez es una pretensión aún mayor de lo que necesitaba este domingo, que no era otra cosa que ganar. Méritos no le faltaron, aunque sí ideas y mucha improvisación de juego ante un rival que previsiblemente lo esperó, defendió su postura con uñas y dientes (y patadas y mañas, sí) pero que contó con la tranquilidad de saber cuáles eran los riesgos emergentes que podían hacerlo tambalear y trató de neutralizarlos doblándole la marca a Exequiel Zeballos y tapando lo más posible al perímetro de ejecución de Ander Herrera y Leandro Paredes.



Esas mismas, de todas maneras, fueron las armas de Boca en el primer tiempo. Porque ese doble cinco es difícil que suelte la manija, al margen de que el otro responsable con capacidades o mandato para hacerlo (Alan Velasco) sigue también en modo 2025. El Chango, en tanto, se mantiene en su versión productiva y encaradora, realmente capaz de sacarse hombres de encima y terminar las jugadas, asociado con Lautaro Blanco en el carril izquierdo pero sin encontrarse con el 9 de turno.




Tuvo en esa etapa el gol -principalmente- de arriba. Primero por un desborde por la derecha, tras un buen centro de Barinaga que encontró a Belmonte entrando detrás de Janson y metiendo un cabezazo esquinado que motivó la primera atajada clave de Nacho Arce, volando sobre su derecha y mandándola al córner.




Justamente el tiro de esquina pareció no sólo una oportunidad de lanzamiento repetida sino un recurso, algo así como un plan. Fueron varias las veces en las que se optó por dejar salir o hacer rebotar en un rival para aprovechar el arma letal del equipo: los centros de Paredes. Y fue en esa consecución de córners que el 5 xeneize encontró solito a Lautaro Di Lollo, quien cabeceó fuerte y al arco, pero encontró a Arce bien parado para despejar el peligro. Enseguida, un centro peligroso de Blanco empezó a cerrarse y rebotó en el ángulo interior del arco. Pareció -por espacio de esos tres o cuatro minutos- que era un milagro que Boca no estuviera ganando.




Pero lo cierto es que no era tan así, que lo que estaba en escena era una repetición de algo a lo que los presentes ya habían asistido muchas veces. Y ésta particularmente potenciada por algunas decisiones en la formación que derivan de imponderables, sí, pero que reflejan algo de lo que deberá revisarse antes de que se cierre definitivamente el mercado de pases.




Lo del número 9 es lo más evidente y Lucas Janson no pudo concretar el milagro de estar a la altura. Es más, por características y chances (y el gol del triunfo), Di Lollo fue quien usó el manual del centrodelantero que llega para sacarle provecho al recurso de la pelota parada. Un tiro libre lateral que lo ejecutó -cuándo no- Paredes, a menos de un cuarto de hora del final.



Minutos antes del desahogo, el tema y la preocupación general pasaban por intentar entender por qué el mediocampista más suelto y vinculado con el área rival fue durante todo el partido Belmonte, uno de los tantos volantes centrales de estilo metedor que tiene el plantel. Por qué -también- Ubeda no intentó romper algo de un dibujo táctico al que le sobraban jugadores en defensa contra un rival que con el partido empatado ni se planteó la chance de cruzar la mitad de la cancha.




Hay otras dudas que deja la victoria, está claro. Pero por ser el primer paso son más que comprensibles y lo cierto y tangible es que Boca empezó el 2026 ganándole a un rival de esos que le suelen sacar puntos a los grandes. De hecho, fue la primera victoria ante Riestra en toda la historia. ¿Vale? Claro que sí. Aunque hay que entender que si hay sabor a poco es porque Boca puede. Y debe. Y tiene con qué dar más.


El resumen del triunfo de Boca ante Deportivo Riestra en su debut en el Torneo Apertura














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