La ilusión de un verano sin fin, de la fotógrafa y cineasta argentina Alessandra Sanguinetti, recibió el premio principal de la sección Horizontes Latinos y también el Premio de la Juventud en el Festival Internacional de Cine de San Sebastián. El documental fue rodado durante más de 25 años en la zona rural de Dolores y General Guido.
Una producción vinculada directamente con la región volvió a destacarse en uno de los festivales de cine más importantes del mundo. La ilusión de un verano sin fin, dirigida por Alessandra Sanguinetti, obtuvo dos reconocimientos en la 74.ª edición del Festival Internacional de Cine de San Sebastián, en España.
La película ganó el Premio Horizontes Make & Mark, correspondiente a la sección Horizontes Latinos, y además recibió el Premio Dama de la Juventud, otorgado por un jurado integrado por 150 jóvenes de entre 18 y 25 años.
Una historia que nació en la región
El documental comenzó a gestarse en 1999, cuando Sanguinetti empezó a fotografiar y filmar a Guillermina Aranciaga y Belinda Stutz, dos niñas que vivían en la zona rural de la provincia de Buenos Aires.
Durante más de dos décadas y media, la directora acompañó sus vidas desde la infancia hasta la adultez, registrando sus juegos, su amistad, el trabajo, la maternidad y los diferentes caminos que fueron tomando. El proyecto se desarrolló en una zona que comprende los partidos de General Guido, Dolores y Maipú.
La película tiene una duración de alrededor de 93 minutos y combina las fotografías realizadas por Sanguinetti con imágenes en movimiento, utilizando el paso del tiempo como uno de sus principales ejes narrativos.
La ilusión de un verano sin fin, de la fotógrafa y cineasta argentina Alessandra Sanguinetti. (Fotos: Instagram)
Del campo bonaerense a los grandes festivales
El reconocimiento obtenido en San Sebastián se suma a los premios que la producción había conseguido previamente en Europa.
En agosto, La ilusión de un verano sin fin había ganado el Leopardo de Oro en la sección Cineasti del Presente del Festival de Locarno, en Suiza, además del premio a la mejor ópera prima.
De esta manera, una historia construida durante 25 años en el ámbito rural de Dolores y General Guido continúa su recorrido internacional y suma nuevos reconocimientos para una producción que tiene a la región bonaerense como escenario central.
