La tirantez, la descamación y la picazón pueden aparecer tanto por falta de hidratación como por eccema, pero existen diferencias importantes entre ambos cuadros. El clima frío o seco, las duchas prolongadas y los lavados frecuentes pueden favorecer la piel seca, mientras que el eccema suele involucrar inflamación y un prurito más intenso.
Por qué aparece la piel seca
La piel puede perder agua en su capa superficial debido a factores ambientales y hábitos cotidianos. El aire seco, las bajas temperaturas, el agua caliente durante períodos prolongados, los lavados frecuentes y algunos productos agresivos pueden alterar la barrera cutánea.
Como consecuencia, pueden aparecer tirantez, aspereza, descamación y picazón, especialmente en zonas como las manos, el rostro, los brazos y las piernas.
En muchos casos, modificar los hábitos de cuidado y utilizar productos hidratantes puede ayudar a recuperar la humedad de la piel. La Academia Estadounidense de Dermatología recomienda, para la piel seca, optar por hidratantes adecuados al tipo y grado de sequedad.
Qué diferencia al eccema
El término eccema engloba distintas afecciones que pueden provocar piel excesivamente seca, picazón y erupciones. Una de sus formas más frecuentes es la dermatitis atópica, que puede causar inflamación y brotes que aparecen y desaparecen.
A diferencia de una simple sequedad, el eccema puede presentar inflamación persistente, irritación y una picazón considerable, además de cambios visibles en la piel. La evaluación dermatológica permite determinar si se trata de dermatitis atópica u otro tipo de eccema.
El abordaje médico del eccema abarca el uso de hidratantes especializados, corticoides tópicos, fototerapia y tratamientos sistémicos. (Imagen Ilustrativa)
Cuándo conviene consultar
Si la sequedad no mejora con los cuidados habituales o la piel comienza a agrietarse, sangrar, doler, arder o presentar una irritación importante, se recomienda consultar con un dermatólogo. También es conveniente buscar evaluación profesional cuando los síntomas son persistentes o aparecen erupciones recurrentes.
La diferencia no siempre puede establecerse únicamente por los síntomas, por lo que el examen de la piel y los antecedentes de cada persona son herramientas importantes para llegar a un diagnóstico adecuado.
