Independiente Rivadavia sigue dulce. La amargura del rebote en el tiro final con que Fluminense consiguió el empate agónico 1-1 que le frustró extender su arranque perfecto no empañó la clasificación anticipada, siendo el primer argentino en asegurar su boleto a los octavos de final de la Copa Libertadores, en su primera participación.
En Mendoza amasó un triunfo que se le escapó en el final. Debió conformarse con 10 puntos, en lugar de los 12 que le hubiesen permitido igualar la racha de Estudiantes de La Plata en 1968 y otros cuatro equipos brasileños que lo lograron. La Lepra juega a dos puntas, con el sello de Alfredo Berti que escribe la historia grande del club mendocino.
El equipo local jugó con autoridad el primer tiempo: consiguió su primer tiro de esquina a los tres minutos, a los 12 estrelló una pelota en el travesaño -cabezazo del paraguayo Alex Arce- y cerró la primera parte con otro de sobrepique de José Florentin que tapó el arquero Fábio y ahogó el grito en el Parque San Martín. Los dos pases, fueron de Sebastián Villa.
La segunda parte fue más disputada, pero fue en ese lapso que el local consiguió la diferencia. Esta vez el centro fue de Luciano Gómez y el paraguayo Arce metió el frentazo efectivo tras un salto soberbio. El tanto llegó cuando el equipo de Luis Zubeldía parecía tener el control del partido.
La visita tenía la pelota, pero no hacía mucho con ella. No llegó con claridad al arco rival, ni perfiló remates series. Sin embargo, cuando el reloj recién había comenzado a consumir los seis adicionales, tuvo el premio.
Fue un remate desde afuera del área de Kennedy que se desvió en el trayecto y dejó sin chances al arquero Nicolás Bolcato. El 1 a 1 dejó con vida a Fluminense, que se mantiene en la última colocación, pero jugará los últimos dos partidos como local y espera sacarle provecho al último envión.
Independiente Rivadavia empató con Fluminense por Libertadores y se metió en octavos