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Jueves 09 de Abril de 2026 |
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09/04/2026 - DEPORTES
River empató ante Blooming con diez desde el arranque por la Sudamericana Tras cuatro triunfos en la misma cantidad de encuentros con Coudet, el Millonario igualó 1-1 en Santa Cruz de la Sierra en su estreno por el Grupo H. Adaptarse. De eso se trató el primer partido de River en la Sudamericana. Ese torneo que de algún modo encara con la agria sensación de recordatorio de la frustrante campaña de 2025, que sin Libertadores se transformó en un objetivo obligatorio, y que dejó una señal: pese a estar a otra escala, esta competencia implicará ingenio, sabiduría. Sapiencia. Y facilidad de adaptación al contexto. A River no le quedó otra, por caso, que tomar precauciones después de la evitable expulsión de Lucas Martínez Quarta a los cuatro minutos y fracción -sin contar el chequeo XL en el VAR. La roja -por frenar un ataque surgido de una salida larguísima de Blooming; un error de timing de Rivero habilitó a Garcés y MQ sólo pudo bajarlo con foul- forzó una metamorfosis táctica cuando la planificación ni siquiera había comenzado a desarrollarse. Y entonces se trajo un 1-1 de donde se daba por sentada una victoria por la ola de optimismo generada por los 4/4 triunfos de la incipiente era Coudet. Aunque de River se esperaba más. Es cierto que no había forma, por instinto de supervivencia futbolística, de que se diera en Bolivia un copy/paste del del domingo frente a Belgrano. En un campo de por sí pesado y en estado algo irregular, apostar a un juego vertiginoso, con una alta dosis de presión post pérdida, implicaba un desgaste que podía pasar factura (con IVA incluido) en el final. Con todo eso en la cabeza y en el cuore jugó en el Tahuichi Aguilera. Obligado a reinventarse. Fue allí donde River falló en el testeo internacional: lo que no tuvo para compensar el músculo que cuidó fue distribución, dominio, frente a un rival de otra escala de jerarquía y que propuso un juego friccionado aunque a la vez cometía errores no forzados. La hipótesis se confirma con la jugada del 1-0. La única combinación colectiva del equipo de Chacho fue exitosa: una descarga precisa de Facundo Colidio para Fabricio Bustos, un centro pinchado al segundo palo, una definición de Sebastián Driussi precisa para embocar la primera clara de River en el partido. Uno en el que pateó apenas dos veces a los tres postes. Bajísima métrica considerando el potencial de uno y otro. A diferencia del trámite en Río Cuarto, en donde Estudiantes incomodó, esa distancia River no supo aprovecharla ni cuidarla. No aprovechó la frescura de Joaquín Freitas para atacar los espacios jugando a espaldas de las líneas altas de Blooming. No logró transformar a Tomás Galván en eje (pudo imponer su gambeta en apenas un par de acciones). No pudo ser incisivo ni letal. Y, en contrapartida, retrocedió peligrosamente. El repliegue paulatino se complementó nocivamente con una mala resolución que terminó siendo decisiva. Una pelota trabada sin el énfasis que requería, un centro que no se llegó a defender del todo bien (Rivero termina incomodando a Beltrán cuando intentaba salir a despejar) decantaron en la definición de Vásquez. Y en un empate que se volvería cada vez más pastoso, más reñido. El cansancio acabaría siendo atenuante cuando el partido se terminaba: el arco de Braulio Uraezaña estaba lejos y el de Beltrán, demasiado cerca. Apenas un ataque aislado que levantó de la silla a algún hincha. Y nada más. Poco para las aspiraciones de un River que pretendía extender su racha en un ciclo Chacho que tuvo su primer empate. Y una nueva prueba de adaptación... Lo mejor de Blooming 1 - 1 River Plate | Copa Sudamericana 2026 |
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