El Movimiento Derecho al Futuro busca consensuar un candidato propio para disputar la gobernación en 2027, mientras la Liga de Intendentes reclama mayor protagonismo en la definición electoral. La continuidad de las primarias aparece como una herramienta clave para resolver la interna del peronismo y evitar una disputa que profundice las diferencias con el kirchnerismo y el Frente Renovador.
La carrera por la sucesión de Axel Kicillof en la provincia de Buenos Aires comenzó a tomar forma dentro del peronismo, con más de una decena de dirigentes que evalúan competir por la gobernación en 2027. Como el mandatario no puede acceder a un tercer mandato consecutivo, los distintos sectores empezaron a posicionar nombres y a negociar espacios de poder de cara al próximo turno electoral.
En ese escenario, el Movimiento Derecho al Futuro (MDF), el espacio político que responde al gobernador, busca concentrar sus posibilidades en una sola candidatura. La estrategia apunta a evitar que varios postulantes del mismo sector se dividan los votos y debiliten su posición frente a otros sectores del justicialismo.
Los nombres que impulsa el espacio de Kicillof
Entre los dirigentes que aparecen en las conversaciones del MDF figuran el ministro de Infraestructura bonaerense, Gabriel Katopodis; el exintendente de Avellaneda Jorge Ferraresi; el jefe comunal de La Plata, Julio Alak; el intendente de La Matanza, Fernando Espinoza, y el ministro de Gobierno, Carlos Bianco.
Katopodis manifestó públicamente su intención de conducir la provincia y planteó la necesidad de dar continuidad a la gestión de Kicillof. Ferraresi, por su parte, amplió sus recorridas por distintos distritos bonaerenses para fortalecer su presencia política.
Alak cuenta con el respaldo territorial que le otorga la conducción de la capital provincial, mientras que Espinoza suma el peso electoral de La Matanza y su influencia dentro de la estructura municipalista. Bianco, en tanto, forma parte del círculo de mayor confianza del gobernador.
Dentro del MDF sostienen que la candidatura debería definirse en función de las mediciones electorales, el nivel de conocimiento público y la capacidad de construir acuerdos con otros sectores.
La Liga de Intendentes quiere tener peso en la decisión
En paralelo, la Liga de Intendentes Peronistas busca consolidarse como un actor central en la discusión. El grupo plantea que los jefes comunales deben tener una participación decisiva en la elección del próximo candidato a gobernador y considera que el conocimiento territorial constituye una ventaja electoral.
Entre los nombres que circulan dentro de ese espacio se encuentran la intendenta de Moreno, Mariel Fernández; el jefe comunal de Pilar, Federico Achával; el intendente de Lomas de Zamora, Federico Otermín, y su par de Merlo, Gustavo Menéndez.
Fernández ya expresó su voluntad de competir por la gobernación, mientras que Achával y Otermín mantienen una postura más cautelosa. Sin embargo, sus nombres forman parte de las conversaciones sobre la sucesión provincial.
La Liga no plantea, por ahora, una ruptura con Kicillof. Algunos de sus integrantes respaldan una eventual candidatura presidencial del gobernador, pero pretenden que ese acompañamiento se traduzca en una participación concreta en la definición de la fórmula bonaerense y en la distribución de espacios legislativos.
Por qué las PASO se volvieron centrales
La continuidad de las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO) es uno de los puntos que concentra la atención de los distintos sectores del peronismo.
Para el MDF y varios intendentes, las primarias permitirían que los aspirantes compitan dentro de una misma alianza y que la elección determine quién cuenta con mayor respaldo electoral. De esa manera, se evitaría resolver toda la disputa mediante negociaciones entre dirigentes y repartos de candidaturas.
Sin embargo, el futuro del sistema electoral todavía genera incertidumbre. Si las PASO fueran suspendidas o eliminadas, el peronismo bonaerense debería definir si establece otro mecanismo interno o si intenta alcanzar un acuerdo de unidad.
Ese escenario podría incrementar las tensiones, especialmente si los distintos espacios consideran que no cuentan con garantías suficientes para participar en igualdad de condiciones.
Sergio Massa en un encuntro con jóvenes del Frente Renovador.
El kirchnerismo y Massa también forman parte de la negociación
La discusión no se limita al MDF y a los intendentes. El kirchnerismo conserva una estructura política, representación legislativa y capacidad de influencia dentro del Partido Justicialista bonaerense.
Entre los nombres que podrían entrar en la discusión aparece Mayra Mendoza, intendenta de Quilmes y dirigente cercana a Cristina Fernández de Kirchner. También permanece abierta la incógnita sobre el papel de Máximo Kirchner, cuyo peso dentro del PJ provincial puede resultar determinante para la conformación de alianzas.
El Frente Renovador de Sergio Massa es otro de los actores que deberán intervenir en cualquier negociación amplia. Su posición combina la búsqueda de unidad con la posibilidad de recurrir a una primaria si no se alcanza un acuerdo previo.
Aunque las diferencias entre Kicillof y el kirchnerismo continúan presentes, los distintos sectores mantienen conversaciones para evitar que la disputa interna termine debilitando al peronismo frente al oficialismo nacional.
Una disputa provincial con consecuencias nacionales
La sucesión bonaerense está directamente vinculada con las aspiraciones nacionales de Kicillof. Si el gobernador avanza en una candidatura presidencial para 2027, necesitará que su espacio conserve influencia sobre la administración provincial y mantenga una relación política sólida con los intendentes.
Por eso, la definición del candidato a gobernador no será solamente una competencia entre dirigentes, sino también una negociación sobre el futuro del peronismo, el reparto de poder y la estrategia electoral para enfrentar al gobierno de Javier Milei.
Por el momento, las PASO aparecen como la principal alternativa para ordenar la competencia, aunque la resolución dependerá tanto de las reglas electorales como de la capacidad de los distintos sectores para alcanzar acuerdos.
