El dirigente ve que la oposición se encarga más de criticar que abocarse a solucionar los graves problemas de la realidad geselina. Sumado a ello percibe una significativa falta de liderazgo. Yo creo que el radicalismo tendría que volver al sistema de alianzas parecida a aquella primera de Cambiemos con un Pro un poco más republicano…” concluyó.
Hemos tenido, en el último tiempo, una involución en muchos aspectos de la vida comunitaria y eso sin dudas es una preocupación para la dirigencia, permanente y en ese sentido hay que acomodar los melones en los partidos políticos porque es necesario para afrontar los compromisos electorales.
Muchas de esas decisiones, que el año que viene, habrá que tomarlas para la confección de las listas que van a competir, dependen de factores que no se manejan desde lo local sino que dependen de alianzas y de un montón de cuestiones.
Uno maneja una hoja de ruta que de pronto puede cambiar ante la formalización de una alianza o de otras cuestiones que pueden originar cambios en uno o más sentidos. Ante esta situación, la UCR establece una característica distintiva y es que tiene una vida interna democrática muy activa.
“Somos casi el único partido que ha elegido sus autoridades en los últimos tiempos, somos el único partido que conserva estructuras de poder y de poder muy importantes como por ejemplo el Foro de concejales del radicalismo que renovó autoridades el pasado fin de semana”, afirmó el dirigente.
El encuentro fue muy importante donde se desarrollaron talleres y capacitaciones en el espacio brindado por la Universidad Nacional de Mar del Plata y que tuvo una activa presencia de jóvenes.
“Acá ha surgido un problema en la oposición al que lo veo con un proceso de atomización muy importante”, agregó y dijo que su tendencia fue la que, el año pasado había aglutinado a esa oposición. Por ese motivo va a ser muy difícil forjar una oposición organizada.
