“Gracias por compartir este lío lindo, la verdad es que estamos muy contentos por el impacto, por la convocatoria, por el tipo de obra que llegó a Pinamar. Se trata de artistas del primer mundo, son todos de nivel internacional y eso hace que la experiencia sea espectacular. Un poco nuestra intención fue generar este tipo de preguntas, interpelarnos. La verdad es que los curadores diseñaron un circuito muy pensado porque fueron eligiendo junto a los artistas locaciones que podían mostrar a Pinamar en su expansión. Un poco de playa, otro de bosque de eucaliptus, otro de bosque de pino, parte urbana, lo que se trabajó en la costa. Tipos de paisajes diferentes, uno que se trabajó con médanos, otro más urbano con la pasarela”, describe.
Todas esas locaciones fueron elegidas para diseñar un circuito que destacara todo el paisaje de Pinamar y con eso se fueron a trabajar los artistas, eso fue muy hermoso. Otra cosa que fue muy linda fue todo el contexto histórico que se fue trabajando con los artistas. Vanesa Rinaldi hizo un gran aporte al respecto, trabajó Andrea Diez con toda la gente del vivero para entender las especies.
Fue todo un trabajo de mucha profundidad.
El inicio del proyecto comienza con El libro de Arte y Naturaleza hace un poco más de 5 años “donde intentamos hacer un proyecto de investigación sobre el capital escultórico sobre todo en estas 80 obras, de estos 50 artistas modernos lo que es un lujo. Estábamos en la mitad del catálogo, yo trabajé mucho con Andrés Duprat, o sea trabajamos mucho en la Secretaría de Cultura. Lo convoco a escribir el prólogo y lo invitó a conocer Pinamar”.
Activar esto fue una tarea que entusiasmó a quienes se comprometieron, a los artistas que vienen al lugar y empiezan a trabajar. Bárbara Russi de Shaw reconoce que el esfuerzo vale la pena, y se entusiasma al pensar en la segunda etapa del proyecto.
